Vivienda colaborativa y cuidados

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Cuando escuché por primera vez “cohousing”, me sorprendió que detrás de esta palabra inglesa, (¿“co” qué?) se encontraba esa idea compartida, aquello que tantas veces soñé con amigas cuando imaginábamos cómo queríamos que fueran nuestras vidas. Ese lugar especial, con espacios comunes, dónde compartir las vidas y sus tiempos, una vivienda colaborativa.

De las razones por las que me gustaría vivir en una vivienda colaborativa o cohousing, la que me parece más relevante, es el “compartir”: cuidados, tiempos, vidas, aprendizajes, músicas, libros, ideas, proyectos, herramientas, electrodomésticos, recetas, comidas, wifi, automóvil, …

En mi ritmo cotidiano dónde apenas llego a lo que me gustaría, entre trabajo remunerado y reproductivo. Este último para quien no conozca el nombre, es el que dedicamos a cuidar la vida, a nosotras, a nuestras personas queridas (criaturas, parejas, familia extensa, amigas,…) a plantas y/o mascotas, a cocinar, limpiar, hacer la compra, gestiones varias, etc. Pues a todo ello, le sumas las inquietudes personales, formaciones diversas, charlas, jornadas, deporte,  etc. y el resultado es una aritmética de horas imposible.

Si cambio este escenario, y con las personas con quienes “covivo” organizamos nuestras agendas, y los martes a la tarde yo me ocupo de las pequeñas en un espacio de juego comunitario, y el jueves mi vecino;  si sólo preparo la comida los miércoles, porque el resto de días están repartidos entre el resto de covivientes; si me tengo que marchar de repente, llamo a su timbre y mi hija se queda jugando con la suya hasta que vuelva; si ando con un proyecto para el que necesito asesoramiento, y como compartimos una mañana en el espacio común de trabajo, le consulto a ver qué le parece…

Podría seguir enumerando posibles situaciones, y de todas ellas, el resultado sería una aritmética amable, de colaboración mutua, de convivencia.

Y sí, ya sé, no lo estamos inventando, mi madre con sus vecinas ya lo hacían, en el patio de vecinas andaluz, seguro las relaciones eran más cercanas. Ahora los tiempos han cambiado, y coincidir con la vecina del 3º o la de enfrente, ya no es tan fácil. Cuando decido intencionalmente con quien compartir mis tiempos y espacios, facilita los cuidados y muchos más aspectos de la vida.

A covivir qué son dos días!!!

Paloma Gutiérrez López

CoVER procesos colaborativos

Y para quien le apetezca oír una canción de esas que te acarician el alma…

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