Redes Sostenibles

En CoVER tenemos personas que son verdaderas forofas de las nuevas tecnologías y opinan que debemos participar en cuanta red haya disponible para abrirnos al mundo e interactuar. Yo, sin embargo, a costa de algún que otro disgusto, opino que también en esto hay que ir con cuidado para ser sostenibles, y lo pienso justificar. Es lo que tiene la co-creación.

Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) nos han traído muchas ventajas, sin duda. Vivimos en la sociedad mejor formada e informada que se conozca; podemos interactuar con personas en cualquier momento desde y hasta cualquier lugar del planeta; tenemos una sociedad que ha ganado mucho en transparencia y en democracia, y todo esto en parte al menos, es gracias a las TIC’s.

Estas tecnologías y sus redes se han desarrollado muy velozmente en los últimos años y se supone que para proporcionarnos comodidad en nuestras actividades diarias: trabajo, ocio, estudio, etc.; para facilitarnos mejores herramientas para el desarrollo de esas actividades, hacernos más eficientes, en definitiva, para ganar tiempo para nuestra vida. Sin embargo, gestionar esas mismas redes nos está consumiendo más tiempo del que realmente no libera.

Esto no dejaría de ser más que una anécdota o un problema de pocos que no las saben gestionar adecuadamente, pero se está convirtiendo en un verdadero problema para muchas personas y empresas. Hoy, las empresas controlan el acceso a las redes y los tiempos de conexión de sus empleados, hay cursos de “desintoxicación” de TIC’s y lo último que he visto: un hotel sin acceso a tecnologías de comunicación donde te obligan a dejar el móvil a la entrada… a 240€ la noche y está completo para un buen tiempo. Estamos locos…

neuronas

Hasta aquí, justificaciones sin mucho peso. Pero vamos más allá.

En CoVER nos hemos planteado que los vecindarios intencionales que queremos presentar como alternativa a la vivienda tradicional sean edificios sanos. Y lo serán, aquellos que sean respetuosos con las personas que los van a habitar y por lo tanto, con el planeta.

Para ello deberán cumplir muchos otros parámetros, pero sobre todo serán sanos si utilizan materiales naturales para la estructura, las paredes y hasta los acabados. Pero, ¿y de las instalaciones qué? Tal vez, porque por lo general están ocultas dentro de las paredes en nuestras casas y no las vemos, nos importan menos. Pero están ahí y en muchos casos causando estragos sin darnos cuenta.

Con las instalaciones no se trata sólo de resolver el consumo de agua o el de energía, que siendo de la máxima importancia lo de la eficiencia energética para considerar sano y sostenible un edificio, se tiene que ir mucho más allá.

Quienes estudian el síndrome del edificio enfermo, llevan ya mucho tiempo considerando también las ondas electromagnéticas como parte de los aspectos que causan malestar, y enfermedades en caso de una exposición prolongada a ellas. Cada día vemos como más colectivos están luchando por eliminar la concentración de antenas de telecomunicaciones en los tejados y azoteas de nuestros edificios y en muchos colegios se están eliminando las redes wi-fi por las altas concentraciones de ondas en sus entornos de actividad permanente. Los países más desarrollados cifran entre un 3 y un 5% las personas electrosensibles de sus poblaciones. Si bien es cierto que no hay base científica para sostener cifras y males causados, la legislación más desarrollada admite el principio de precaución en cuanto a la concentración de las instalaciones de telecomunicaciones.

Por otra parte, os habéis preguntado dónde están los enormes servidores que puedan dar cobertura a las múltiples redes de comunicación o a las nubes que se nos ofrecen gratis para almacenar cientos de fotos y de documentos de basura informática que queremos guardar y hacer circular entre todos nuestros contactos? Pues en un país cualquiera, no muy problemático en cuanto a seguridad, en enormes superficies de suelo barato, generando campos electromagnéticos y en definitiva, contaminando otros lugares lejanos.

Un vecindario intencional bajo el modelo cohousing, es tal vez el más apropiado para ejecutar instalaciones eléctricas y de telecomunicaciones comedidas ya que serán las que sus covivientes demanden de acuerdo a sus estrictas necesidades. Normalmente serán de uso y disfrute compartido, instaladas en los espacios comunes para generar no sólo redes virtuales, sino redes humanas verdaderas mediante la interacción de contacto y las actividades colaborativas.

Mi propuesta es claramente un si a las instalaciones de comunicación en los edificios, pero completándolas con todos los mecanismos disponibles para su atenuación y desconexión por seguridad y sostenibilidad. Sí a la utilización de redes tecnológicas y de comunicación pero estrictamente para lo necesario, para no generar una demanda desbordada de medios e instalaciones para hacerlas posibles, que contaminan electromagnéticamente nuestras casas, nuestro entorno y finalmente, el planeta.

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