COHOUSING EXTREMO

ImageEn esto del cohousing como en todo hay grados. Esta última semana hemos conocido una gente que vive junta y nos ha dejado admirados al darnos la prueba más firme de que la convivencia es posible, ¡sí, se puede!. Ellos han sido los primeros sorprendidos de que lo suyo tenga un nombre.

-¡Qué ganas tenemos de que nos contéis qué es eso del cohousing!- Nos dijeron cuando contactamos.

-Precisamente ¡eso que vosotros hacéis!. -Hubiera sido la respuesta, pero entonces no sabíamos hasta que punto estaban en ello.

Y sí, a pocos kilómetros de donde vivimos y trabajamos funciona un cohousing al que podríamos calificar como cohousing extremo.

Con la sencillez más absoluta y un planteamiento claro conviven cuatro unidades familiares desde hace nada menos que veinte años. Comparten una vivienda familiar, en la que existen cuatro espacios privados de tamaño mínimo, no son más que una habitación grande, y el resto es todo de uso común. Los espacios privados los reservan para los adultos y, en cambio, los niños comparten habitación. Eso sí, han marcado una diferenciación clara entre el espacio de los adultos y de los niños, para que en los primeros, todos sabemos cómo son los niños, ¡pueda haber paz!. Por supuesto, no tienen estatutos. Simplemente, al comienzo, pactaron unas reglas básicas y no han necesitado nada más. Establecieron la cantidad económica que se devolvería a quien abandonase la casa y algo sobre gestión de las comidas e invitados. Cada uno tiene sus propios ingresos y aporta cuotas mensuales.

Estaban realmente interesados en las cooperativas de cesión de uso, porque ellos no las conocían. Lo suyo lo han construido sobre la marcha, sin modelos en los que apoyarse. No han constituido una cooperativa, simplemente son todos propietarios del inmueble. Pero su filosofía es la esencia del cohousing. Si a esto añadimos que parte de ellos son también compañeros de trabajo, nos hacemos una idea del alto grado de convivencia que mantienen. No todo ha sido siempre de color de rosa, tampoco se busca eso. Problemas también ha habido;ha habido algún “coviviente” (¿cohabitante?) que no se ha adaptado a todo esto.

Se ríen de la reacción que tuvieron en sus familias cuando tomaron la decisión de irse todos a vivir juntos. El comentario general era el de que no iban a durar ni un año. Ellos dan importancia al momento vital en que te encuentras y se encuentran los demás, para que esto sea posible. Damos fe de que se les ve realmente felices. Cada uno se encuentra en una etapa de la vida, que se complementa con la de los demás.

Han tenido hijos, algunos se han ido ya, quizás vuelvan o vivan en otro cohousing en otro lugar, pero seguro que se enfrentan a la vida de una forma diferente. De momento sus padres se han librado del síndrome del nido vacío. Una ventaja más de vivir juntos.

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3 Respuestas a “COHOUSING EXTREMO

  1. Lo proyecte en solitario hace años.y como casi todo mis proyectos.no me atreví a compartir se quedaron en mis cuadernos y mi denso de que alguien mas atrevido diese el paso.Un poco cobarde.Pero me alegro y quiero acceder a este tipo de vivienda.¿cuales serian los requisitos.Gracias

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