La semana pasada Raúl Díaz de Arkaia publicaba en su blog un artículo sobre cohousing. Ya lo hemos publicado en nuestra página de Facebook y ahora nos gustaría compartirlo en nuestro blog.

Cohousing

Nace una nueva manera de entender la vivienda. Se trata del cohousing. Explica Ritxar Bacete, miembro del Colectivo Cover y uno de sus principales impulsores en nuestro País, que la dinámica del cohousing plantea una alternativa a la vida atomizada típica de nuestras ciudades, además de afrontar el acceso a una vivienda desde un punto de vista colaborativo. Vivimos en edificios de viviendas, rodeados de decenas de personas cuyo nombre apenas recordamos y de quienes a menudo desconfiamos. Lejos quedan los tiempos en los que nuestras comunidades de vecinos convivían en un clima de mayor cohesión.

Interesante ejemplo de cohousing en British Columbia (Canadá)

Cohousing ha de entenderse como una apuesta por la vivienda compartida que implique un menor consumo de recursos, lo cual fomenta la sostenibilidad y apunta directamente a un saludable decrecimiento. Nos permite, de hecho, replantearnos si resulta necesario ocupar la cuantía de espacio que habitualmente utilizamos en nuestra cotidiana existencia. Así, las viviendas compartidas constan de espacios privados -como no podía ser de otro modo-, aunque tiendan a ser más bien reducidos si los comparamos a los de una vivienda habitual standard. Ahora bien, la renuncia a ocupar un espacio mayor se compensa con una apuesta por un espacio compartido y disponible para toda la comunidad de vecinos. Es precisamente en esas estancias comunes donde se fomenta el encuentro, el diálogo, el compartir… siempre enfocados hacia un crecimiento y un enriquecimiento personales que llegan de la mano del trasvase de experiencia y cultura.

Del cohousing en grandes ciudades -una modalidad que implica un mayor nivel de dificultad, según el propio Bacete- poco puedo hablar. Aunque si podría hablarles bien de algunas experiencias que se vienen llevando a cabo en el medio rural de nuestro País. Una de ellas ha tomado asiento en Aletxa, pequeño pueblo del municipio de Arraia-Maeztu, en plena Montaña Alavesa y muy cerca del ya existente Parque Natural de Izki y del que será próximamente Parque de Montes de Iturrieta. Un entorno paisajístico privilegiado que lleva tiempo suscitando la colaboración de diferentes productores locales. Una serie de sinergias que podrían encontrar un nuevo impulso en el asentamiento de nuevos vecinos -frecuentemente procedentes de áreas poblacionales mayores- que podrían sumarse a esas redes de producción.

A fin de cuentas, el cohousing no pretende simplemente facilitar un diseño a la carta de una vivienda -a partir del acuerdo de sus potenciales ocupantes-, además de una mejor optimización del espacio disponible o una mejor racionalización de los espacios, los servicios y el gasto energético. Es algo más: el cohousing permite que las tensiones resultantes de la convivencia se conviertan en un motor para el crecimiento personal al que aludía más arriba; y posibilita que el techo bajo el que vivimos, fabricado de un modo más amable, se convierta en una segunda piel que nos permita una existencia más saludable.

Son estas algunas de las razones que el Colectivo Cover pone sobre el tapete para seguir convenciendo a quienes aún se sienten indecisos ante esta nueva modalidad de acceso a la vivienda.

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